Autor invitado (Acerca de un relato titulado La victoria final)

Y CONVERSAMOS…

 

Con cierto autor español, gaditano para más señas, desconocido por la mayoría de lectores que nos encontramos cada semana en el Club de Lectura de la escuela Texturas y Armonías, para lo cual tuvimos que desplazar la reunión habitual de los viernes a las siete de la noche, a las dos y treinta de la tarde del día siguiente, de manera que al sumar las horas que nos distancian, fuera todavía un momento más o menos decente para el escritor, quien puso a nuestra disposición un relato corto titulado La victoria final.


Narra los recuerdos de Josef Baumann un austríaco escaso de carnes, de edad no reconocible, aunque deja la sensación de ser un reciente cuarentón, detenido por algún comando nazi en el ardoroso verano de julio de 1942 en compañía de Rebeca también austríaca, su esposa, a quien el protagonista describe como “una mujer atractiva, alta, de pelo rubio muy largo y liso. Tiene la piel pálida y los ojos, entre azul claro y grisáceos”.

 

Baumann desoye los ruegos de su padre quien le advirtió de la hecatombe de la que serían víctimas en caso de permanecer en Viena. A pesar de que sus padres, tíos y abuelos son hechos prisioneros y embarcados a Dachau en la madrugada del 10 de noviembre de 1938 y luego de que al protagonista le son retirados sus derechos ciudadanos y confiscados los bienes, el sujeto persiste en mantenerse en su lugar, con la torpe ilusión de que por ser maestro sus captores respetarán su vida, tanto como la de Rebeca quien, por cierto, comenta con irrefutable acento irónico, los ilusos desvaríos de su lamentable cónyuge. Por supuesto ocurre lo contario y son hechos prisioneros.

 

El autor nos sumerge en las miserias de Bierkenau la etapa II de Auschwitz, el más famoso campo de concentración y exterminio nazi e intenta desarrollar la historia con algunas referencias musicales como hilo conductor (lo cual hubiera sido, por cierto, muy interesante puesto que es la música la que salvará la vida de Baumann), pero se queda corto, dado que tales menciones terminan por ser accesorias, aunque reveladoras para el lector diligente.

Describe un sinnúmero de objetos que dan cuenta del festín en que convierten los nazis la repartija de lo confiscado a los judíos y no judíos llevados a las siniestras duchas. La lista larga incluye entre otros, “estilográficas, carteras, joyas, maletines de piel, cartapacios, abrigos de marta, sombreros de fieltro, chales” y dentro de los mencionados destaca cierto violín que se constituye en signo fundamental del relato, en cuanto simboliza la frontera entre la vida y la muerte de Baumann, respecto del cual en mi lectura hallé alguna inconsistencia relacionada con el constructor mencionado, lo cual supuso una cordial discrepancia escritor – lector, por lo que resalto que una vez entregada al público la libre producción creativa del artista, su interpretación deja ya de pertenecerle y pasa a hacer parte de la libertad del espectador – lector.

Se trata de un texto denso, un tanto complicado a la hora de una lectura fluida debido a las frecuentes y diría excesivas e innecesarias expresiones en alemán y, aunque se entiende que es ficción, los fundamentos históricos demuestran un buen acercamiento al tema como producto de una labor investigativa consciente y rigurosa que lo hace verosímil.

Andrés de Ojeda, como se firma nuestro autor, confiesa su pasión por el tema de la Segunda Guerra Mundial; radica en Cádiz en donde oficia como maestro de literatura de enseñanza media y afirma tener una novela en ciernes sobre esta materia.

 Desconocemos si La victoria final ha sido publicado y, en consecuencia, cuál la reacción de sus lectores y, hay que decir, que sería del todo interesante acceder a otros textos que ayuden a dimensionar su recorrido en el oficio de escribir.

Este encuentro es una de las maravillas ofrecidas por el globalizado covic-19, pues nos ha brindado la oportunidad de convertir las reuniones antes físicas en virtuales, con el beneficio de una mayor asiduidad y del diálogo directo con los participantes y autores, independientemente del rincón que habiten en el planeta.

 

Cósimo, San Antonio de Pereira, agosto de 2020 – tiempo de pandemia

 

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