Recién llegada
RECIÉN LLEGADA
La nueva Directora de Cultura de
Támesis apenas está llegando
y le esperan importantes retos.
Aquí una breve
semblanza
Por Graciliano Pastor
E
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lla no es delgada sino delgadita y de cuerpo pequeño; lleva
en su cabeza unas geniales greñas tinturadas y en sus poses, tanto como en sus
expresiones, se revelan las mejores experiencias con actores, escenarios y
situaciones culturales vividas en buena parte del territorio colombiano, como
también todo su bagaje internacional. Tiene esa voz ahumada que recuerda a las
mejores cantantes españolas y, hay que decirlo, cuando entona a cappella alguna canción de las que le
enseñó la hermana Consuelo en el colegio de monjas, resulta bastante afinada.
Amante del jazz, de la buena cocina y de las bellas artes, sabe exactamente qué
quieren decir políticas culturales, pues ha lidiado con ellas desde diversos
cargos como el que ocupó en el Museo Nacional de Culturas Populares en México, el
que en épocas más recientes desempeñó en el Museo de Antioquia en Medellín o en
sus actividades profesionales en Bolivia y, obviamente, en muchos otros
escenarios.
Acerca de las artesanías, conoce muy bien de calidades, tanto
como de significados desde culturas específicas, de su valor identitario, de
sus posibilidades de promoción y distribución, y de la trascendencia de
proyectar nuevos diseños. Domina, pues se las ha tenido que ver con ellos, los
más sutiles detalles del montaje de exigentes exposiciones tanto en las bellas
artes, como en las artes populares.
Forma parte de un equipo asesor del programa del Ministerio
de Cultura Danza Colombia que se
ocupa de reconocer y mostrar la vivencia y pervivencia de las danzas tradicionales en sus diversos
entornos territoriales y culturales, experiencia que le lleva a entender con
suficiencia la importancia de la danza como arte y su significación profunda en
cada contexto, por lo que ubica apropiadamente el sentido de las danzas
modernas así como el de las urbanas y el valor de su fomento y manifestación.
“No, no, no; me
dice. No me las sé todas, recuerde que
hay muchísimo por aprender”. Acepto
su argumento por verídico, aunque advierto sus apreciables alcances en materias
como la música, el teatro y las artes plásticas, pues en su conversación hay
evidente dominio de los temas.
Infiero que esta mujer gusta de la gente que hace cosas y que
está abierta a aceptar los cambios mediante los cuales mejore sus quehaceres, mientras
admite que las resistencias se superan en virtud del trabajo orientado a la
consecución de fines más altos.
Sabe que en Támesis hay demasiado por realizar en beneficio
de la población, pues a eso es que viene y en ello concentra sus mejores
energías. Así es que en el breve tiempo de estancia en el municipio está
conversando con los actores culturales tradicionalmente alejados de la Casa de
la Cultura como espacio físico, en un esfuerzo por atraerlos a un lugar que
también les pertenece en la totalidad de sus rincones, tanto como a la
comunidad en general.
Actores que se mueven con dedicación y pasión en las letras,
en las artes escénicas, en las artes plásticas y visuales, en la música. En
aquello de lo comunitario y, también, en las comprensiones de la complejidad de
lo cultural como concepto antropológico, pero invisibilizados por múltiples
razones.
Se llama Olga Lucía Escobar Trujillo y su riquísima hoja de
vida es un verdadero lujo para la Dirección de Cultura de nuestra localidad.
Sin espacio para la duda puedo afirmar que en su menudo cuerpo atiborrado de
energía y bajo esa melena alborotada, cabe Támesis como territorio cultural.
Su presencia es nueva expresión de la importancia que el
sector le significa a la Administración Municipal y que armoniza con hechos de
tanto relieve como el convenio ejecutado el año 2017 con la Escuela de Artes
Débora Arango de Envigado para poner andar la Escuela de Artes y Oficios en Támesis, así como la presencia
semanal de la Fundación Prolírica de
Antioquia convertida en oportunidad para que nuestros niños y jóvenes tengan
un acercamiento sistemático a los ambientes líricos, reciban formación de muy
alto nivel en canto y hagan parte del montaje de la primera zarzuela infantil y
juvenil de Colombia.
Está ocurriendo en Támesis y Olga Lucía cambia sus escenarios
citadinos, para potenciar desde sus conocimientos y experiencia los hechos
culturales tamesinos, al tiempo de darle forma a los contenidos del Plan Decenal de Cultura 2015 – 2024 Para un
Territorio que Protege la Diversidad, construido colectivamente hace algo
más de tres años como guía y pauta de evaluación de los aconteceres municipales
en este campo.
¡Ah! Y le oí decir que para ella el territorio tamesino es
sagrado… Eso me gustó.
Que bien por Támesis. También me gustó mucho el blog.
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